Medicina general

Calculadora de gasto energético basal (Mifflin-St Jeor)

Esta calculadora estima el gasto energético basal (o gasto en reposo, REE) en kilocalorías por día con la ecuación de Mifflin-St Jeor, publicada en 1990 en el American Journal of Clinical Nutrition. La fórmula es GEB = 10 × peso (kg) + 6,25 × talla (cm) − 5 × edad (años), más una constante que vale +5 en el hombre y −161 en la mujer. Es el punto de partida habitual para planificar el aporte calórico de un paciente adulto cuando no se dispone de calorimetría indirecta. El número que devuelve es la energía que consume el cuerpo en reposo: no incluye la actividad física ni el estrés metabólico de una enfermedad aguda, y no es un puntaje de riesgo, así que no tiene bandas ni cifras de mortalidad asociadas.

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

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Límites de esta herramienta

  • Se derivó en 498 adultos sanos (247 mujeres y 251 hombres) de 19 a 78 años, con peso normal y con obesidad, midiendo el gasto en reposo por calorimetría indirecta. Fuera de ese rango de edad el resultado es una extrapolación.
  • No está validada en niños ni en adolescentes.
  • Se derivó en individuos sanos. No incorpora fiebre, sepsis, trauma, quemaduras, ventilación mecánica ni ningún otro estado de estrés metabólico, situaciones en las que el gasto real puede alejarse mucho del estimado.
  • Entrega el gasto en reposo, no el gasto energético total del día: la actividad física y el efecto térmico de los alimentos quedan fuera de la ecuación.
  • Es una ecuación de regresión, es decir, una estimación poblacional. En una persona concreta el gasto medido puede diferir del calculado; cuando la decisión clínica depende del número exacto, la referencia sigue siendo la calorimetría indirecta.
  • Su exactitud es menor en obesidad. Frankenfield (2013) reportó una tasa de aciertos del 87 % en adultos sin obesidad frente al 75 % en adultos con obesidad, y observó que la caída ocurría con cualquiera de las ecuaciones evaluadas.
  • No usa composición corporal. Dos personas con el mismo sexo, edad, peso y talla reciben el mismo resultado aunque su masa magra sea muy distinta, y la masa magra es el principal determinante del gasto en reposo.
  • No es un puntaje pronóstico: no tiene bandas de interpretación, puntos de corte ni cifras de riesgo asociadas.

Fuentes. Mifflin MD, St Jeor ST, Hill LA, Scott BJ, Daugherty SA, Koh YO. A new predictive equation for resting energy expenditure in healthy individuals. American Journal of Clinical Nutrition. 1990;51(2):241-247. Artículo original de la ecuación; publica tanto la forma con coeficientes sin redondear como la simplificada. (doi:10.1093/ajcn/51.2.241) · Frankenfield DC. Bias and accuracy of resting metabolic rate equations in non-obese and obese adults. Clinical Nutrition. 2013;32(6):976-982. Validación externa: tasa de aciertos del 87 % sin obesidad y del 75 % con obesidad. (doi:10.1016/j.clnu.2013.03.022) · MSD Manuals. Gasto de energía basal (calculadora clínica). Referencia de implementación: usa la misma forma redondeada de Mifflin-St Jeor. (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

En su forma de uso clínico, el gasto energético basal en kilocalorías por día es 10 por el peso en kilogramos, más 6,25 por la talla en centímetros, menos 5 por la edad en años, más una constante que depende del sexo: +5 en el hombre y −161 en la mujer. Escrita completa para cada sexo queda así: en el hombre, GEB = 10 × peso + 6,25 × talla − 5 × edad + 5; en la mujer, GEB = 10 × peso + 6,25 × talla − 5 × edad − 161. Los tres primeros términos son idénticos en ambos sexos; lo único que cambia es la constante final.

El artículo original de Mifflin y St Jeor publica la regresión con sus coeficientes sin redondear —9,99 por el peso, 6,25 por la talla, 4,92 por la edad, más 166 en el hombre (0 en la mujer) y una constante de −161— y también una forma simplificada con los coeficientes redondeados a 10, 6,25 y 5. Los autores reportan que ambas tienen igual valor predictivo, y por eso la versión redondeada es la que se usa en la práctica y la que esta calculadora entrega como resultado principal. La forma sin redondear se muestra igualmente como fila secundaria: la diferencia entre las dos suele ser de unas pocas kilocalorías al día y es clínicamente irrelevante.

No. El gasto energético basal es la energía que consume el organismo en reposo, despierto y en ayuno, para mantener funciones como la respiración, la circulación y la temperatura corporal. El gasto total de un día es mayor, porque incluye además la actividad física y el efecto térmico de los alimentos. La ecuación de Mifflin-St Jeor estima solo el componente en reposo; convertirlo en un requerimiento calórico diario es un paso clínico posterior, que depende de la actividad, el estado del paciente y el objetivo del tratamiento, y que esta calculadora no realiza.

Porque el gasto energético basal no es un puntaje de riesgo, sino una estimación individual expresada en kilocalorías por día. Su valor esperado depende directamente del peso, la talla, la edad y el sexo de cada persona, así que no existe un rango de referencia único con el que compararlo: un gasto de 1.300 kcal/día puede ser perfectamente esperable en una mujer de 60 años y bajo en un hombre joven y corpulento. La fuente original tampoco publica puntos de corte, niveles de gravedad ni cifras de mortalidad asociadas al valor. Poner un semáforo de riesgo sería inventar una interpretación que ninguna fuente respalda.

Con cautela en ambos casos. La ecuación se derivó en individuos sanos, así que no captura el aumento o la caída del gasto que producen la sepsis, el trauma, las quemaduras, la fiebre o la ventilación mecánica; en el paciente crítico la referencia es la calorimetría indirecta. En obesidad la ecuación sigue siendo utilizable —la muestra original incluyó 234 personas con obesidad— pero pierde exactitud: Frankenfield (2013) reportó una tasa de aciertos del 75 % en adultos con obesidad frente al 87 % en adultos sin obesidad. En ambos escenarios el resultado sirve como punto de partida, no como cifra definitiva.

El peso corporal real y la talla real del paciente, medidos, no el peso ideal ni el ajustado. La ecuación de Mifflin-St Jeor se derivó con peso y talla reales, y usar un peso de dosificación en su lugar cambiaría el resultado sin ningún respaldo en la fuente. La calculadora acepta el peso en kilogramos o libras y la talla en centímetros o pulgadas, y convierte internamente a las unidades de la ecuación (kilogramos y centímetros) antes de calcular.

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