Medicina general
Calculadora de valor predictivo negativo (VPN)
El valor predictivo negativo (VPN) responde a una sola pregunta: si la prueba dio negativa, ¿qué probabilidad hay de que este paciente realmente no tenga la enfermedad? Esta calculadora lo obtiene con la forma bayesiana de la ecuación —VPN = [especificidad × (1 − prevalencia)] / {[especificidad × (1 − prevalencia)] + [(1 − sensibilidad) × prevalencia]}—, tal como la publica StatPearls, partiendo de tres datos: prevalencia, sensibilidad y especificidad. A diferencia de la sensibilidad y la especificidad, que son propiedades de la prueba, el VPN depende de la prevalencia de la población evaluada: el mismo test tiene un VPN distinto en tamizaje poblacional que en urgencias. Por eso la herramienta no entrega un semáforo de «VPN bueno» o «VPN malo» —ningún corte así está publicado— sino el número, su complemento (la probabilidad de enfermedad pese al negativo) y el conteo equivalente sobre 1000 pacientes.
Calculadora de valor predictivo negativo (VPN)
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Calculadora
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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.
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Límites de esta herramienta
- El VPN no es una propiedad de la prueba. La sensibilidad y la especificidad se mantienen al cambiar de población; el VPN no. Un VPN calculado para una prevalencia no puede citarse como «el VPN del test» en otro contexto.
- El resultado se mueve con la prevalencia en la dirección opuesta al VPP: al subir la prevalencia el VPN baja y el VPP sube; al bajar la prevalencia ocurre lo contrario (StatPearls). Cuando una enfermedad es muy prevalente la prueba sirve mejor para confirmarla que para descartarla.
- Con prevalencias muy bajas el VPN sale alto casi de forma automática, incluso con pruebas mediocres. En tamizaje, un VPN de 99 % puede reflejar sobre todo lo rara que es la enfermedad y no la calidad del test.
- La prevalencia que ingreses es una estimación, no un dato duro. Si la probabilidad pretest está mal calibrada para tu población, el VPN resultante lo estará en la misma medida, y el error se amplifica cuando la sensibilidad es baja.
- La sensibilidad y la especificidad que ingreses vienen de estudios de validación con sus propios intervalos de confianza y sus propios sesgos de espectro: si la prueba se validó en pacientes con enfermedad avanzada, su desempeño en casos leves será peor que el que asume el cálculo.
- El cálculo asume una prueba dicotómica —positiva o negativa— con un punto de corte ya fijado. No aplica tal cual a resultados continuos, indeterminados o de tres categorías, y cambiar el punto de corte cambia a la vez la sensibilidad y la especificidad.
- Un VPN alto no dice nada sobre las consecuencias de equivocarse. La misma cifra puede ser inaceptable cuando el falso negativo implica una enfermedad tratable y letal, y suficiente cuando implica un seguimiento en dos semanas. Esa ponderación no está en la ecuación.
- La herramienta no ofrece bandas de interpretación porque ninguna fuente publica un umbral que separe un VPN suficiente de uno insuficiente. Cualquier corte dependería de la prevalencia y del costo clínico del falso negativo, no del número en sí.
- La ecuación asume que la sensibilidad y la especificidad son independientes de la prevalencia y que se aplican a una única prueba aislada, sin repeticiones ni pruebas en serie o en paralelo.
Fuentes. Tenny S, Hoffman MR. Prevalence. StatPearls [Internet]. NCBI Bookshelf, NBK430867; actualizado el 22 de mayo de 2023. (Publica la forma bayesiana del VPN y la relación entre prevalencia, VPP y VPN.) (enlace) · Shreffler J, Huecker MR. Diagnostic Testing Accuracy: Sensitivity, Specificity, Predictive Values and Likelihood Ratios. StatPearls [Internet]. NCBI Bookshelf, NBK557491; actualizado el 6 de marzo de 2023. (Definiciones y forma 2×2: VPN = verdaderos negativos / (verdaderos negativos + falsos negativos).) (enlace) · Altman DG, Bland JM. Statistics Notes: Diagnostic tests 2: predictive values. BMJ. 1994;309(6947):102. (doi:10.1136/bmj.309.6947.102) · Calculadora clínica «Valor predictivo negativo de una prueba», Manual MSD — consultada como referencia de la implementación (campos, unidades y presentación del resultado). (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.
Preguntas frecuentes
A partir de prevalencia, sensibilidad y especificidad, StatPearls la publica así: VPN = [especificidad × (1 − prevalencia)] / {[especificidad × (1 − prevalencia)] + [(1 − sensibilidad) × prevalencia]}. Las tres entradas van como fracciones entre 0 y 1, y el resultado se multiplica por 100 para expresarlo en porcentaje. Si en cambio partes de la tabla 2×2 de un estudio, la forma equivalente es VPN = verdaderos negativos / (verdaderos negativos + falsos negativos). Las dos rutas dan el mismo número cuando la prevalencia de la tabla es la de la población evaluada.
Significa que, entre los pacientes de esa población que dan negativo en la prueba, alrededor del 98 % efectivamente no tiene la enfermedad y el 2 % restante sí la tiene pese al resultado negativo. Ese 2 % es el dato que suele decidir la conducta: es la probabilidad de enfermedad que queda sobre la mesa después de un negativo. La calculadora lo muestra explícitamente como fila, porque un mismo 98 % puede ser tranquilizador o inaceptable según lo que cueste dejar pasar la enfermedad.
Porque el VPN no es una propiedad de la prueba, sino de la prueba aplicada a una población. La sensibilidad y la especificidad describen cómo se comporta el test en enfermos y en sanos, y no cambian al mudarse de escenario; el VPN combina esas dos propiedades con la proporción de enfermos que hay en la población evaluada. Según StatPearls, al aumentar la prevalencia el VPP sube y el VPN baja, y al disminuir la prevalencia ocurre lo contrario. Por eso el mismo test tiene un VPN alto en tamizaje ambulatorio y uno mucho más bajo en urgencias con sospecha alta.
La especificidad parte de los sanos y pregunta qué proporción de ellos da negativo; el VPN parte de los negativos y pregunta qué proporción de ellos está sana. Van en direcciones opuestas de la tabla 2×2: la especificidad se lee por columnas (según el estado real) y el VPN por filas (según el resultado de la prueba). La especificidad se mantiene al cambiar de población; el VPN no, porque incorpora la prevalencia. Confundirlas lleva a leer una especificidad de 95 % como si un negativo descartara la enfermedad en el 95 % de los casos, que es una afirmación distinta.
Ayuda, pero conviene mirar de dónde viene. Si la prevalencia es muy baja, el VPN sale alto casi por construcción, incluso con una prueba de sensibilidad mediocre, así que ese número dice más sobre lo infrecuente que es la enfermedad que sobre la capacidad del test. La pregunta útil no es si el VPN supera algún umbral, sino si la probabilidad de enfermedad que queda tras el negativo —el complemento del VPN— es lo bastante baja para el riesgo que estás asumiendo. Con una prevalencia alta, el VPN baja y un resultado negativo deja de ser tranquilizador.
La probabilidad pretest del escenario donde vas a usar la prueba, no una cifra nacional genérica. Puede venir de la prevalencia documentada en tu servicio, de la estimación clínica para ese paciente concreto o de una regla de predicción validada. Como el resultado se mueve fuertemente con este dato, la práctica más honesta es calcular el VPN con dos o tres prevalencias plausibles —un límite bajo, uno central y uno alto— y revisar si la conducta clínica cambia entre ellas. Si no cambia, la incertidumbre sobre la prevalencia no importa para esa decisión; si cambia, hace falta afinarla antes de decidir.
Porque no existe un umbral publicado que separe un VPN aceptable de uno inaceptable. El corte depende de la prevalencia y del costo de un falso negativo, y ambos cambian con el escenario clínico: el mismo 99 % puede ser insuficiente ante una sospecha de enfermedad tratable y letal, y sobrado en un tamizaje de baja consecuencia. En lugar de inventar bandas con una precisión que ninguna fuente respalda, la herramienta entrega el VPN, la probabilidad de enfermedad que persiste tras el negativo y el conteo equivalente sobre 1000 pacientes, y deja la interpretación al contexto.
Solo si dispones de la tabla 2×2 completa de un estudio hecho en una población comparable a la tuya, donde el VPN se lee directo como verdaderos negativos sobre el total de negativos. Pero ese número trae incorporada la prevalencia de ese estudio, así que trasladarlo a otra población es justamente el error que esta calculadora evita. Cuando la población en la que aplicas la prueba difiere de la del estudio, el camino correcto es tomar la sensibilidad y la especificidad publicadas —que sí se conservan— y recalcular el VPN con la prevalencia de tu escenario.
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