Nefrología

Calculadora de déficit de agua libre en la hipernatremia

El déficit de agua libre estima cuántos litros de agua le faltan a un paciente hipernatrémico para llevar su sodio sérico hasta un valor objetivo. Esta calculadora usa la forma de uso clínico estándar —déficit (L) = agua corporal total × [(sodio sérico ÷ sodio deseado) − 1]—, donde el agua corporal total es el peso actual multiplicado por 0,6 en niños y hombres no ancianos, 0,5 en mujeres no ancianas y hombres ancianos, y 0,45 en mujeres ancianas, las fracciones que publican Adrogué y Madias (NEJM 2000). El número que sale es solo el déficit acumulado: define el volumen de agua a reponer, no la prescripción completa, porque hay que sumarle el mantenimiento y las pérdidas que siguen ocurriendo. La reposición se reparte en 48 a 72 horas, sin bajar el sodio más de 10 mEq/L al día ni más de 0,5 mEq/L por hora, porque corregir rápido una hipernatremia instalada expone a edema cerebral.

Calculadora

Edad y sexo

Determina qué fracción del peso corporal se considera agua: 0,6 en niños y hombres no ancianos, 0,5 en mujeres no ancianas y hombres ancianos, 0,45 en mujeres ancianas (Adrogué y Madias, NEJM 2000).

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

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Límites de esta herramienta

  • Solo calcula el déficit acumulado de agua. No incluye las pérdidas insensibles ni las pérdidas que continúan por orina, tubo digestivo o fiebre, que hay que estimar aparte y sumar al volumen. En los casos clínicos de Adrogué y Madias esa reposición adicional llega a ser de 1,5 a 2 litros en 24 horas.
  • Adrogué y Madias, el artículo de referencia, escriben explícitamente que no recomiendan la fórmula convencional del déficit de agua. Prefieren calcular primero el efecto de 1 litro de cada solución sobre el sodio sérico y derivar de ahí el volumen y la velocidad de infusión, porque ese enfoque acomoda distintos infusatos y periodos de tratamiento.
  • La fórmula subestima el déficit cuando la hipernatremia se debe a pérdida de líquido hipotónico —vómito, aspiración nasogástrica, diuresis osmótica, diarrea— y no a pérdida de agua pura, porque en esos casos también se perdió sodio. Es adecuada sobre todo en la pérdida de agua pura.
  • No sirve cuando además de agua hay que administrar sodio y potasio. El potasio del infusato también desplaza el sodio sérico y la fórmula del déficit no lo contempla; para eso está la variante de Adrogué y Madias que incorpora el potasio del infusato.
  • La estimación del agua corporal total es aproximada. Las fracciones 0,6 / 0,5 / 0,45 son promedios poblacionales por edad y sexo, y el artículo de origen no define en años dónde empieza «anciano»: el corte de 65 años es una convención de las implementaciones, no un dato del paper. La composición corporal real varía con la obesidad, la sarcopenia, los edemas y la ascitis.
  • El resultado depende de qué peso se introduzca. Esta calculadora pide peso actual porque la forma de la ecuación que usa lo asume así; introducir el peso previo a la enfermedad sobreestima el déficit.
  • Ninguna fuente publica cortes de gravedad ni cifras de mortalidad por litros de déficit de agua, de modo que esta herramienta no muestra bandas ni semáforo. Adrogué y Madias advierten además que la mortalidad de la hipernatremia varía mucho y es difícil separarla de la de las enfermedades de base.
  • El cálculo es un punto de partida, no una prescripción cerrada. El sodio debe reevaluarse cada 6 a 8 horas y la fluidoterapia reajustarse con el resultado; la corrección excesivamente rápida o la sobrecorrección aumentan el riesgo de edema cerebral iatrogénico.
  • No aplica cuando el sodio sérico es igual o menor que el objetivo: en ese caso la fórmula da cero o un valor negativo, que no es interpretable como exceso de agua. La calculadora se detiene y lo señala en lugar de mostrar un número.

Fuentes. Adrogué HJ, Madias NE. Hypernatremia. N Engl J Med. 2000;342(20):1493-1499. (doi:10.1056/NEJM200005183422006) · Chauhan K, Pattharanitima P, Uribarri J. Hypernatremia. StatPearls [Internet]. NCBI Bookshelf, NBK441960. (enlace) · Adrogué HJ, Madias NE. Aiding fluid prescription for the dysnatremias. Intensive Care Med. 1997;23(3):309-316. (doi:10.1007/s001340050333) · Yartsev A. Hypernatremia. Deranged Physiology, Electrolytes and Fluids, Chapter 5.4.1. [Referencia de implementación: compara los distintos despejes de la fórmula del déficit de agua.] (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

Con la fórmula estándar: déficit de agua (L) = agua corporal total × [(sodio sérico ÷ sodio deseado) − 1]. El agua corporal total se estima multiplicando el peso actual en kilogramos por una fracción que depende de la edad y el sexo: 0,6 en niños y hombres no ancianos, 0,5 en mujeres no ancianas y hombres ancianos, y 0,45 en mujeres ancianas. Por ejemplo, en un hombre de 60 años y 70 kg con un sodio de 160 mEq/L y un objetivo de 140, el agua corporal total es 0,6 × 70 = 42 L y el déficit es 42 × (160 ÷ 140 − 1) = 6,0 L. Ese volumen es solo el déficit: hay que sumarle el mantenimiento y las pérdidas en curso.

Porque el despeje cambia según qué agua corporal total se use. La forma que aplica esta calculadora, agua corporal total × [(sodio sérico ÷ sodio deseado) − 1], es exacta si el agua corporal total se estimó con el peso actual, ya deshidratado; es la que publica StatPearls y la que implementan las calculadoras de cabecera. Adrogué y Madias imprimen en el NEJM la variante agua corporal total × (1 − [140 ÷ sodio sérico]), que es exacta si el agua corporal total corresponde al peso previo a la pérdida. Con los mismos números las dos difieren por el factor sodio sérico ÷ sodio deseado, alrededor de un 14 % con un sodio de 160. Esta ficha pide peso actual y usa la forma estándar, que además da el déficit mayor de las dos, coherente con la crítica de Adrogué y Madias de que la fórmula convencional subestima la reposición.

Adrogué y Madias recomiendan una caída del sodio sérico de 10 mEq/L por día en todo paciente cuya hipernatremia no se haya instalado en cuestión de horas, con un ritmo máximo de 0,5 mEq/L por hora, y fijan la meta del tratamiento en un sodio de 145 mEq/L. StatPearls plantea repartir el déficit estimado en 48 a 72 horas, con un descenso que no supere 12 mEq en 24 horas. La excepción son las hipernatremias agudas, de pocas horas —por ejemplo, una sobrecarga accidental de sodio—, donde la corrección rápida mejora el pronóstico sin aumentar el riesgo de edema cerebral, porque el cerebro todavía no acumuló osmolitos. Si aparecen convulsiones durante la corrección, hay que suspender los líquidos hipotónicos.

La vía preferida es la oral o por sonda de alimentación; si ninguna es viable, se administra por vía intravenosa. Solo son apropiados los líquidos hipotónicos: agua pura, dextrosa al 5 %, cloruro de sodio al 0,2 % y cloruro de sodio al 0,45 %. Cuanto más hipotónico sea el infusato, menor el volumen necesario, y como el riesgo de edema cerebral aumenta con el volumen infundido, conviene restringirlo al mínimo que corrija la hipertonicidad. La solución salina isotónica al 0,9 % no sirve para tratar la hipernatremia: su única indicación es una depleción del volumen extracelular con compromiso hemodinámico, y una vez estabilizado el paciente debe sustituirse por un líquido hipotónico.

Porque el resultado son litros de agua, no un puntaje de riesgo. Cuántos litros representan una situación grave depende del peso del paciente —los mismos 4 litros no significan lo mismo en alguien de 50 kg que en alguien de 100—, de la rapidez con que se instaló la hipernatremia y de las pérdidas que siguen ocurriendo. Ninguna fuente primaria publica cortes de gravedad ni mortalidad por litros de déficit. En lugar de inventar bandas con una precisión que las fuentes no respaldan, la herramienta entrega el volumen, el descenso de sodio que implica y un ritmo orientativo de reposición, y deja la interpretación al contexto clínico.

Sirve como punto de partida, pero subestima la reposición necesaria. La fórmula del déficit de agua supone una pérdida de agua pura; cuando la hipernatremia proviene de líquido hipotónico —vómito, aspiración nasogástrica, diarrea, diuresis osmótica por glucosa, urea o manitol— también se perdió sodio, y el déficit real de líquido es mayor que el que calcula la ecuación. Adrogué y Madias señalan esa limitación como una de las razones para no recomendar la fórmula convencional y proponer en su lugar el cálculo del efecto de 1 litro de cada solución sobre el sodio sérico, que además permite incorporar el potasio del infusato.

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