Nefrología

Calculadora del hiato aniónico urinario

El hiato aniónico urinario se calcula como (Na⁺ + K⁺) − Cl⁻ en una muestra de orina, con los tres valores en mEq/L. Es un estimador indirecto de la excreción urinaria de amonio: el NH₄⁺ no aparece en el ionograma y se elimina acompañado de cloruro, así que cuanto más amonio excreta el riñón, más sube el Cl⁻ frente a la suma de sodio y potasio, y más negativo se vuelve el hiato. Ante una acidosis metabólica con hiato aniónico plasmático normal, un valor negativo apunta a una respuesta renal conservada —típicamente pérdida digestiva de bicarbonato— y un valor positivo, a una excreción de amonio reducida, como ocurre en la acidosis tubular renal distal o en la enfermedad renal crónica. Esta calculadora entrega el número sin semáforo de riesgo: las fuentes no sostienen cortes numéricos uniformes y la interpretación depende de condiciones que se explican abajo.

Calculadora

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Límites de esta herramienta

  • Solo es interpretable dentro de una acidosis metabólica con hiato aniónico plasmático normal. Fuera de ese contexto el número no significa nada clínicamente útil, porque la relación con el amonio urinario se sostiene sobre la fisiología de la respuesta renal a la acidosis.
  • Con pH urinario mayor de 6,5 hay bicarbonato en la orina y la forma de tres iones falla: en ese caso la fórmula debe restar también el HCO₃⁻ urinario, es decir (Na⁺ + K⁺) − (Cl⁻ + HCO₃⁻). Sin esa corrección el hiato sale falsamente positivo (StatPearls).
  • Los aniones no medidos rompen la relación entre el hiato y el amonio. Ocurre con los cetoaniones betahidroxibutirato y acetoacetato en la cetoacidosis, con el hipurato por inhalación de tolueno, con el D-lactato y con el bicarbonato exógeno. En esas situaciones se recomienda el hiato osmolal urinario en su lugar.
  • Deja de ser fiable cuando el sodio urinario es bajo, por debajo de unos 25 mEq/L. En depleción de volumen el riñón retiene sodio con avidez, la excreción de cloruro cae y el hiato puede no volverse negativo aunque el amonio urinario esté realmente elevado.
  • La enfermedad renal limita la capacidad de producir amonio, así que en enfermedad renal crónica avanzada el hiato positivo no discrimina entre una acidosis tubular renal distal y la pérdida de masa nefronal.
  • No existen puntos de corte numéricos uniformes. StatPearls no publica ninguno; otras referencias citan rangos orientativos que no coinciden entre sí (positivo de 20 a 90 mEq/L, negativo de −20 a −50 mEq/L) y revisiones críticas señalan que el valor considerado normal se ha desplazado con las décadas. Por eso esta herramienta no muestra bandas de severidad.
  • Su utilidad global está cuestionada. La editorial de Batlle et al. en CJASN (2018) revisó la relación entre el hiato y el amonio urinario, y otras revisiones sostienen que en personas con función renal conservada la excreción de amonio no correlaciona bien con el hiato, y que la variación normal del pH urinario entre 4 y 7 cambia la concentración de aniones no medidos lo suficiente para alterar el resultado.
  • La medición directa del amonio urinario, cuando el laboratorio la ofrece, es superior al hiato como estimador. El hiato existe justamente porque esa medición no está disponible de rutina.
  • La estimación cuantitativa original —amonio urinario ≈ −0,8 × hiato + 82— se derivó de recolecciones de orina de 24 horas en la serie de Goldstein (1986) y no debe aplicarse a una muestra aislada como la que pide esta calculadora.

Fuentes. Goldstein MB, Bear R, Richardson RM, Marsden PA, Halperin ML. The urine anion gap: a clinically useful index of ammonium excretion. Am J Med Sci. 1986;292(4):198-202. (doi:10.1097/00000441-198610000-00003) · Burger MK, Schaller DJ. Anion Gap and Non-Anion Gap Metabolic Acidosis. StatPearls [Internet]. NCBI Bookshelf, NBK448090. (enlace) · Batlle D, Ba Aqeel SH, Marquez A. The Urine Anion Gap in Context. Clin J Am Soc Nephrol. 2018;13(2):195-197. (doi:10.2215/CJN.13791217) · Brodkey F. The Urinary Anion and Osmolal Gaps in Metabolic Acidosis. Austin Crit Care J. 2016;3(1):1012. (enlace) · Nickson C. Urinary Anion Gap. Life in the Fast Lane (LITFL) — Critical Care Compendium. (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

Con la resta (Na⁺ + K⁺) − Cl⁻, tomando los tres electrolitos de una misma muestra de orina y expresándolos en mEq/L. Por ejemplo, con un sodio urinario de 40 mEq/L, un potasio de 25 mEq/L y un cloro de 90 mEq/L, el resultado es (40 + 25) − 90 = −25 mEq/L. Como el sodio, el potasio y el cloro son iones monovalentes, un valor en mmol/L equivale numéricamente al mismo valor en mEq/L, así que no hay conversión que hacer si tu laboratorio reporta en mmol/L. El bicarbonato se omite porque en orina ácida su concentración es despreciable.

Un valor negativo indica que se está excretando bastante amonio: el NH₄⁺ es un catión que el ionograma no mide y sale acompañado de cloruro, de modo que el Cl⁻ supera a la suma de sodio y potasio. Ante una acidosis metabólica con hiato aniónico plasmático normal, eso significa que el riñón está respondiendo como debería y que el bicarbonato se está perdiendo por otra vía, típicamente el tubo digestivo: diarrea, fístula o drenaje intestinal. No es un diagnóstico por sí solo, sino una orientación sobre dónde seguir buscando la causa.

Un valor positivo sugiere que la excreción de amonio es baja, es decir que el riñón no está eliminando la carga ácida como correspondería ante una acidosis. Eso apunta a un problema renal: acidosis tubular renal distal o enfermedad renal crónica con pérdida de capacidad para producir amonio. Antes de darlo por bueno hay que descartar tres trampas: un pH urinario mayor de 6,5 —que exige restar también el bicarbonato urinario y de lo contrario vuelve el hiato falsamente positivo—, la presencia de aniones no medidos como los cetoaniones o el hipurato, y un sodio urinario bajo por depleción de volumen.

Porque no hay cortes numéricos que las fuentes respalden de manera uniforme. StatPearls describe la interpretación por el signo del resultado pero no publica umbrales; otras referencias citan rangos orientativos que no coinciden entre sí, como un positivo de 20 a 90 mEq/L o un negativo de −20 a −50 mEq/L; y revisiones críticas apuntan que el valor considerado normal se ha desplazado con los años. Además la lectura depende del contexto: del pH urinario, del sodio urinario, de la presencia de aniones no medidos y de la función renal. Encodear una banda de severidad inventaría una precisión que la literatura no sostiene, así que la herramienta entrega el número, su signo y las condiciones que hay que verificar.

No sirve con pH urinario mayor de 6,5 sin corregir por el bicarbonato urinario, ni cuando hay aniones no medidos en la orina: cetoaniones en la cetoacidosis, hipurato por inhalación de tolueno, D-lactato o bicarbonato administrado. Tampoco es fiable si el sodio urinario está por debajo de unos 25 mEq/L, porque en depleción de volumen la avidez renal por sodio limita la excreción de cloruro. En esos escenarios la alternativa recomendada es el hiato osmolal urinario, que estima el amonio a partir de la osmolalidad medida y la calculada y no depende de los aniones acompañantes. Cuando el laboratorio puede medir el amonio urinario directamente, esa medición es preferible a cualquier estimación.

No, son cálculos distintos con propósitos distintos, aunque compartan la lógica de electroneutralidad. El hiato aniónico plasmático se calcula en sangre y sirve para clasificar una acidosis metabólica como de hiato elevado o de hiato normal. El hiato aniónico urinario se calcula en orina e incluye el potasio en la suma de cationes; su papel empieza después, una vez que ya sabes que la acidosis es de hiato plasmático normal, y su función es orientar sobre si el riñón está excretando amonio o no. Aplicarlo sin haber determinado antes el hiato plasmático no aporta información interpretable.

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