Cardiología

Calculadora de colesterol LDL por la ecuación de Martin/Hopkins

La ecuación de Martin/Hopkins estima el colesterol LDL a partir del perfil lipídico con la fórmula LDL-C = colesterol no HDL − (triglicéridos / factor ajustable), donde el colesterol no HDL es el colesterol total menos el HDL. Su diferencia con Friedewald está en ese divisor: Friedewald asume que la razón entre triglicéridos y VLDL-C es fija en 5 para todos, mientras que Martin/Hopkins la reemplaza por un factor que se lee en una tabla de 180 celdas —30 estratos de triglicéridos por 6 de colesterol no HDL— publicada por Martin et al. en JAMA en 2013, y que va de 3,1 a 11,9. Esta calculadora aplica esa tabla tal como está en el artículo original y te muestra el factor que usó, el VLDL-C estimado y cuánto se separa el resultado de Friedewald. Es el método que las guías estadounidenses de colesterol de 2018 señalan como alternativa cuando el LDL-C está por debajo de 70 mg/dL, el rango donde Friedewald pierde exactitud. El resultado se entrega sin bandas de riesgo a propósito: el LDL-C se interpreta contra la meta que corresponde al riesgo cardiovascular de cada paciente, no contra categorías fijas.

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

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Límites de esta herramienta

  • Es una estimación calculada, no una medición directa de LDL. Depende por completo de la exactitud del colesterol total, el HDL y los triglicéridos que la alimentan, y de que las tres cifras provengan de la misma muestra. El estándar de referencia sigue siendo la beta-cuantificación o un ensayo directo.
  • Se validó para triglicéridos por debajo de 400 mg/dL, y ese es el límite con el que la aplican las guías y con el que la usa el NHANES para calcular el LDL. La tabla original sí publica una fila para el estrato de 400 a 13 975 mg/dL, así que la calculadora entrega el número, pero por encima de 400 mg/dL debe tomarse como orientativo: a esos niveles lo indicado es medir el LDL directamente o guiarse por el colesterol no HDL o la apolipoproteína B.
  • No es uniformemente superior a las demás ecuaciones. En el análisis conjunto de los ensayos de alirocumab frente a beta-cuantificación (Ginsberg et al., J Lipid Res), cuando los triglicéridos superaban 150 mg/dL la ecuación NIH 2 fue la más exacta de las tres comparadas.
  • Las guías europeas ESC/EAS de 2019 son más tibias: aceptan que se consideren métodos alternativos de cálculo o la medición directa, pero señalan que esos métodos no han demostrado ser superiores a Friedewald para estimar el riesgo cardiovascular, que es lo que finalmente decide el tratamiento.
  • El factor es la mediana de un estrato, no un valor individual. Todos los pacientes que caen en la misma celda reciben el mismo divisor, de modo que un cambio pequeño en los triglicéridos o en el colesterol no HDL puede mover el resultado si el paciente está justo en el borde de un estrato.
  • La tabla se derivó de una base de datos estadounidense de más de un millón de perfiles lipídicos. No hay una derivación propia para población latinoamericana ni una recalibración local publicada.
  • No dice nada sobre la causa de la dislipidemia ni sobre el riesgo cardiovascular del paciente. Es una ecuación de cálculo de laboratorio; el riesgo se estima con otras herramientas y con el contexto clínico.
  • Esta ficha no clasifica el resultado en bandas de riesgo. No existe una categorización universal del LDL-C: las guías vigentes trabajan con metas ajustadas al riesgo de cada paciente y esas metas difieren entre guías, así que un semáforo fijo daría una precisión que las fuentes no respaldan.

Fuentes. Martin SS, Blaha MJ, Elshazly MB, Toth PP, Kwiterovich PO, Blumenthal RS, Jones SR. Comparison of a novel method vs the Friedewald equation for estimating low-density lipoprotein cholesterol levels from the standard lipid profile. JAMA. 2013;310(19):2061-2068. (doi:10.1001/jama.2013.280532) · Grundy SM, Stone NJ, Bailey AL, et al. 2018 AHA/ACC/AACVPR/AAPA/ABC/ACPM/ADA/AGS/APhA/ASPC/NLA/PCNA Guideline on the Management of Blood Cholesterol. Circulation. 2019;139(25):e1082-e1143. (doi:10.1161/CIR.0000000000000625) · Ginsberg HN, Rosenson RS, Hovingh GK, et al. LDL-C calculated by Friedewald, Martin-Hopkins, or NIH equation 2 versus beta-quantification: pooled alirocumab trials. J Lipid Res. 2022;63(1):100148. (doi:10.1016/j.jlr.2021.100148) · National Center for Health Statistics. NHANES August 2021–August 2023: Cholesterol — Low-Density Lipoproteins (LDL) & Triglycerides. Data Documentation, Codebook, and Frequencies (TRIGLY_L). CDC. (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

En dos pasos. Primero se obtiene el colesterol no HDL restando el HDL al colesterol total. Después se resta el VLDL-C estimado, que es los triglicéridos divididos entre un factor ajustable: LDL-C = colesterol no HDL − (triglicéridos / factor). El factor no es fijo, se busca en una tabla de 180 celdas según en qué estrato de triglicéridos y de colesterol no HDL cae el paciente, y va de 3,1 a 11,9. Por ejemplo, con un colesterol total de 200 mg/dL, un HDL de 50 y triglicéridos de 150, el colesterol no HDL es 150 mg/dL, el factor que corresponde a esa celda es 5,7 y el LDL queda en 150 − 150/5,7 = 124 mg/dL. Todos los valores deben estar en mg/dL; si tu laboratorio reporta en mmol/L, la calculadora hace la conversión antes de aplicar la tabla.

La estructura es la misma y el único cambio está en el divisor de los triglicéridos. Friedewald asume que la razón entre triglicéridos y VLDL-C es 5 para todo el mundo; Martin/Hopkins usa la mediana real de esa razón según los triglicéridos y el colesterol no HDL del paciente. Cuando los triglicéridos son normales y el LDL es alto, ambas ecuaciones suelen coincidir dentro de pocos mg/dL. La diferencia se abre cuando el LDL es bajo o los triglicéridos están moderadamente altos: con un colesterol total de 130 mg/dL, un HDL de 45 y triglicéridos de 180, el factor ajustable es 7,0 y Martin/Hopkins da 59 mg/dL, mientras Friedewald da 49 mg/dL. Son 10 mg/dL de diferencia sobre la misma muestra, suficientes para cambiar la lectura de si se alcanzó o no una meta terapéutica.

Con reservas. La ecuación se validó por debajo de 400 mg/dL de triglicéridos y ese es el límite con el que la aplican las guías y con el que la usa el NHANES. La tabla original de Martin et al. sí publica factores para el estrato de 400 a 13 975 mg/dL, así que la calculadora entrega un número y lo acompaña de una advertencia, pero fuera del rango validado conviene no basar decisiones en él. En hipertrigliceridemia franca lo razonable es medir el LDL con un ensayo directo, o cambiar de parámetro y guiarse por el colesterol no HDL o la apolipoproteína B, que no dependen de estimar el VLDL.

Porque el LDL-C no tiene una interpretación única que se pueda pintar en un semáforo. Las guías vigentes no clasifican el valor en categorías universales sino que fijan metas según el riesgo cardiovascular de cada paciente, y esas metas difieren entre guías. Un LDL-C de 90 mg/dL puede ser perfectamente aceptable en una persona de bajo riesgo sin otros factores, y claramente insuficiente en una con enfermedad aterosclerótica establecida. Poner una banda fija obligaría a elegir una guía y un nivel de riesgo por ti, e inventaría una precisión que las fuentes no respaldan. La herramienta entrega el número, el factor que usó y la comparación con Friedewald, y deja la meta al contexto del paciente.

Es la razón entre los triglicéridos y el colesterol VLDL, es decir, cuántos mg/dL de triglicéridos corresponden a cada mg/dL de VLDL-C. Friedewald la fijó en 5, pero Martin et al. mostraron que esa razón no es constante: varía de forma sistemática con el nivel de triglicéridos y de colesterol no HDL. El factor es más bajo cuando los triglicéridos son bajos y el colesterol no HDL alto, y más alto en la situación inversa, con un recorrido de 3,1 a 11,9 en la tabla publicada. Cada celda de la tabla guarda la mediana observada en ese estrato, de modo que todos los pacientes de una misma celda reciben el mismo divisor. Esa es también su limitación: alguien justo en el borde de un estrato puede cambiar de factor con una variación pequeña del laboratorio.

No. Sigue siendo una estimación derivada de otras tres mediciones, y arrastra el error de las tres. Lo que aporta frente a Friedewald es exactitud en los rangos donde el cálculo tradicional flaquea, sobre todo con LDL bajo. Por eso las guías estadounidenses de colesterol de 2018 plantean que, cuando el LDL-C calculado está por debajo de 70 mg/dL, es razonable medirlo directamente o usar un método de estimación alternativo como este. Cuando la decisión clínica dependa de unos pocos mg/dL —confirmar si se alcanzó una meta, decidir si se intensifica el tratamiento—, la medición directa o la beta-cuantificación siguen siendo la referencia.

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