Medicina general

Calculadora de odds a probabilidad

Esta calculadora convierte unas posibilidades (odds) en su probabilidad con la ecuación Probabilidad = Odds / (1 + Odds), la misma que el Centre for Evidence-Based Medicine de la Universidad de Oxford imprime como «post-test probability = post test odds / (post test odds + 1)». Unas posibilidades de 4 —es decir, 4 a 1— equivalen a una probabilidad del 80 %, no del 4 %: la diferencia entre las dos escalas es la que hace falta despejar. En la práctica clínica es el último paso del razonamiento bayesiano de una prueba diagnóstica, cuando ya multiplicaste las posibilidades pre-prueba por la razón de verosimilitud y necesitas volver a hablar en probabilidad. La conversión es una identidad algebraica exacta, sin margen de error ni población de derivación, y por eso el resultado se entrega sin bandas de riesgo: cuánto es «mucho» depende del desenlace del que hables, no de la aritmética.

Calculadora

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

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Límites de esta herramienta

  • Convierte, no estima. La ecuación es exacta y no aporta información nueva: la probabilidad que sale hereda íntegras la calidad, los supuestos y la población de origen del número que entra. Si las posibilidades post-prueba se construyeron con una razón de verosimilitud derivada en otra población, la probabilidad resultante también corresponde a esa población.
  • No acepta una razón de momios (odds ratio) como entrada. Bland y Altman definen las posibilidades como el cociente entre la probabilidad de que el evento ocurra y la de que no ocurra, mientras que la razón de momios es el cociente entre las posibilidades de dos grupos distintos. Aplicarle esta fórmula a una razón de momios devuelve una cifra que no es la probabilidad de nada.
  • Si tu número viene de una regresión logística, revisa la escala antes de ingresarlo. Esos modelos estiman logaritmos de posibilidades (log-odds); hay que exponenciarlos primero. Un coeficiente negativo ingresado tal cual es, además, un dato imposible, y la calculadora lo rechaza en vez de imprimir un porcentaje absurdo.
  • No clasifica el resultado en bandas de riesgo, y es una decisión deliberada. Una probabilidad no significa lo mismo según el desenlace: un 20 % puede ser tranquilizador para una complicación quirúrgica y alarmante para una hemorragia intracraneal. Ninguna de las fuentes consultadas publica cortes de probabilidad «alta» o «baja» aplicables a cualquier evento, así que la herramienta no inventa ninguno.
  • El porcentaje se muestra con dos decimales. Con posibilidades muy grandes o muy pequeñas ese redondeo puede imprimir 100,00 % o 0,00 % aunque la probabilidad exacta nunca llegue a esos extremos con unas posibilidades finitas y positivas; para esos casos la ficha muestra también la fracción decimal, con más resolución.
  • No sustituye el juicio clínico ni las probabilidades condicionadas de un caso concreto. La ecuación supone un único evento binario y unas posibilidades que ya incorporan toda la información disponible; no ajusta por comorbilidades, por pruebas adicionales ni por la dependencia entre pruebas sucesivas.

Fuentes. Centre for Evidence-Based Medicine (CEBM), University of Oxford. Likelihood Ratios. Publica la secuencia completa probabilidad pre-prueba → posibilidades pre-prueba → razón de verosimilitud → posibilidades post-prueba → probabilidad post-prueba, con la ecuación «post-test probability = post test odds / (post test odds + 1)» y un ejemplo trabajado. (enlace) · Safari S, Baratloo A, Elfil M, Negida A. Evidence Based Emergency Medicine; Part 4: Pre-test and Post-test Probabilities and Fagan's nomogram. Emerg (Tehran). 2016;4(1):48-51. Enuncia «Post-test probability = Post-test odds / [Post-test odds + 1]» y la conversión inversa. (enlace) · Bland JM, Altman DG. Statistics Notes: The odds ratio. BMJ. 2000;320(7247):1468. Define las posibilidades como la razón entre la probabilidad de que el evento ocurra y la de que no ocurra, y distingue posibilidades de razón de momios. (doi:10.1136/bmj.320.7247.1468) · MSD Manuals, versión para profesionales. Calculadora clínica «Probabilidad a partir de posibilidades (Odds)». Consultada como referencia de implementación: publica la misma ecuación, Probabilidad = Posibilidades (Odds) / (1 + Posibilidades (Odds)). (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

Con la ecuación probabilidad = odds / (1 + odds), donde las posibilidades van escritas como razón a secas: unas posibilidades de «4 a 1» se ingresan como 4. El CEBM de la Universidad de Oxford la publica como «post-test probability = post test odds / (post test odds + 1)», que es la misma expresión, y el artículo de Safari y colaboradores sobre el nomograma de Fagan la enuncia igual. Un ejemplo: con unas posibilidades de 6, la probabilidad es 6 / (1 + 6) = 6/7 = 0,857, es decir 85,71 % —el propio CEBM redondea ese caso a 86 %—. La operación inversa, de probabilidad a posibilidades, es odds = p / (1 − p).

La probabilidad compara los casos en que ocurre el evento contra el total de casos; las posibilidades los comparan contra los casos en que no ocurre. Si de cada 5 pacientes el evento aparece en 4, la probabilidad es 4/5 = 80 % y las posibilidades son 4/1 = 4, o «4 a 1». Bland y Altman lo definen como «la razón entre la probabilidad de que el evento de interés ocurra y la probabilidad de que no ocurra». Las dos escalas solo se parecen cuando el evento es raro: con unas posibilidades de 0,01 la probabilidad es 0,99 %, casi lo mismo, pero con posibilidades de 4 la diferencia entre 4 y 80 % es enorme.

Es el último paso del razonamiento bayesiano aplicado a una prueba diagnóstica. La secuencia que describe el CEBM tiene cuatro tramos: se convierte la probabilidad pre-prueba en posibilidades pre-prueba, se multiplican por la razón de verosimilitud de la prueba, eso da las posibilidades post-prueba y esta ecuación las devuelve a probabilidad. Las posibilidades se usan en el paso intermedio porque permiten multiplicar directamente por la razón de verosimilitud, cosa que la probabilidad no permite; pero para decidir y para conversar con el paciente se necesita el porcentaje. El nomograma de Fagan hace ese mismo recorrido de forma gráfica.

Divide el primer número entre el segundo: 3 a 2 son 3 ÷ 2 = 1,5, y eso es lo que se ingresa. Del mismo modo, «1 a 3» son 1 ÷ 3 = 0,333 y «5 a 4» son 1,25. La calculadora trabaja siempre con la forma «a : 1», que es la razón a secas. Si tus posibilidades vienen escritas como porcentaje —400 %, por ejemplo—, cambia la unidad del campo y la herramienta las divide entre 100 por ti: 400 % son unas posibilidades de 4. Ojo con no confundir ese porcentaje de entrada con el porcentaje de salida: son escalas distintas.

No, y es un error frecuente. La razón de momios es el cociente entre las posibilidades de dos grupos —expuestos frente a no expuestos, tratados frente a control—, no las posibilidades de que un evento ocurra en un paciente. Bland y Altman las tratan como dos cantidades distintas por esa razón. Si aplicas esta fórmula a una razón de momios de 2,5 obtienes 71,43 %, una cifra que no es la probabilidad de nada. Para llegar a una probabilidad a partir de una razón de momios necesitas primero las posibilidades basales del grupo de referencia, multiplicarlas por la razón de momios y recién entonces convertir.

Porque no hay nada que clasificar. La conversión de posibilidades a probabilidad es una identidad algebraica exacta: no tiene margen de error, ni intervalo de confianza, ni población de derivación, a diferencia de una escala pronóstica. Además, una probabilidad carece de significado sin el desenlace al que se refiere, y un mismo 20 % se lee de forma opuesta según se hable de una complicación menor o de un evento catastrófico. Ninguna de las fuentes consultadas publica cortes de probabilidad aplicables a cualquier evento, y esta herramienta no inventa cifras de riesgo: entrega el número y deja la interpretación donde corresponde, en el contexto clínico.

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