Urgencias y cuidado crítico
Calculadora de la fórmula de Parkland (reanimación con líquidos en el gran quemado adulto)
Esta calculadora estima el volumen de cristaloide (Ringer lactato) para reanimar a un adulto con quemaduras graves durante las primeras 24 horas, con la fórmula de Parkland de Baxter y Shires (1968): 4 mL × peso (kg) × porcentaje de superficie corporal total quemada (%SCTQ), contando solo las quemaduras de 2.º y 3.er grado. Reparte ese total en dos: la mitad en las primeras 8 horas desde la quemadura y la otra mitad en las 16 horas siguientes, y muestra los flujos medios (total ÷ 16 mL/h y total ÷ 32 mL/h). Es solo una estimación del punto de partida: la reanimación se titula por la diuresis (objetivo ~0,5-1 mL/kg/h en adultos). Está pensada para adultos; en niños se añaden líquidos de mantenimiento.
Calculadora de la fórmula de Parkland (reanimación con líquidos en el gran quemado adulto)
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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.
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Límites de esta herramienta
- Es una estimación del volumen inicial, no una prescripción fija. La reanimación se ajusta hora a hora a la respuesta del paciente (diuresis de ~0,5-1 mL/kg/h en adultos, tensión arterial, pulso, lactato); las necesidades reales pueden ser mayores o menores que lo calculado.
- Solo cuentan las quemaduras de 2.º y 3.er grado (espesor parcial y total). Las superficiales (1.er grado) se excluyen del %SCTQ; incluirlas sobreestima el volumen.
- Está validada para adultos. En niños se suman los líquidos de mantenimiento al volumen calculado y, pasadas las primeras 24 h, se usan soluciones con glucosa por el riesgo de hipoglucemia; además suele emplearse una constante menor que 4 mL/kg.
- La fórmula no contempla, por sí sola, situaciones que aumentan las necesidades de líquidos: lesión por inhalación, quemaduras eléctricas de alto voltaje, retraso en el inicio de la reanimación o rabdomiólisis. En esos casos el volumen real suele ser mayor.
- Existe la variante «Brooke modificada» con 2 mL/kg/%SCTQ (aproximadamente la mitad del volumen). No hay un único valor correcto: el objetivo es evitar tanto la infrarreanimación como el exceso de líquidos («fluid creep»), guiándose por la diuresis.
- Solo estima el aporte de las primeras 24 h. El manejo posterior (coloides o albúmina, soluciones de mantenimiento, reposición de electrolitos) se rige por otros esquemas.
Fuentes. Baxter CR, Shires T. Physiological response to crystalloid resuscitation of severe burns. Ann N Y Acad Sci. 1968;150(3):874-894. (doi:10.1111/j.1749-6632.1968.tb14738.x) · Pham TN, Cancio LC, Gibran NS; American Burn Association. American Burn Association practice guidelines burn shock resuscitation. J Burn Care Res. 2008;29(1):257-266. (doi:10.1097/BCR.0b013e31815f3876) · Mehta M, Tudor GJ. Parkland Formula. StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; revisión sobre la fórmula de Parkland, su cálculo, la titulación por diuresis y la variante Brooke modificada. (enlace) · MSD Manuals — Calculadora clínica de necesidades de líquidos para reanimar a adultos quemados (fórmula de Parkland), usada solo como referencia de implementación. (enlace) · Contenido revisado el 21 de julio de 2026.
Preguntas frecuentes
El volumen de cristaloide (Ringer lactato) para las primeras 24 horas es 4 mL multiplicado por el peso en kilogramos y por el porcentaje de superficie corporal total quemada de 2.º y 3.er grado. Por ejemplo, un adulto de 70 kg con un 40 % quemado necesita 4 × 70 × 40 = 11 200 mL en 24 horas. La mitad (5600 mL) se administra en las primeras 8 horas —unos 700 mL/h— y la otra mitad en las 16 horas siguientes —unos 350 mL/h—.
Desde el momento de la quemadura, no desde el ingreso al hospital. Si el paciente llega con retraso, la primera mitad del volumen debe pasarse en el tiempo que quede de esas primeras 8 horas desde la lesión. Por ejemplo, si llega 2 horas después de quemarse, la primera mitad se administra en las 6 horas restantes, a mayor velocidad. Contar las 8 horas desde el ingreso retrasaría la reanimación.
Solo las quemaduras de 2.º y 3.er grado, es decir de espesor parcial (ampollas, piel húmeda y dolorosa) y de espesor total. Las quemaduras superficiales o de 1.er grado (eritema sin ampollas, como una quemadura solar) no se cuentan, porque no producen la fuga de líquido que la reanimación intenta compensar. Incluirlas sobreestima el volumen a infundir.
La fórmula solo da el punto de partida; la guía real es la respuesta del paciente. El parámetro más usado en adultos es la diuresis horaria, con un objetivo de unos 0,5 a 1 mL/kg/h, junto con la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y el lactato. Si la diuresis es baja se sube la velocidad, y si es alta se baja, para evitar tanto la infrarreanimación como el exceso de líquidos.
No directamente. En los niños las necesidades de líquidos difieren: al volumen de reanimación calculado hay que sumarle los líquidos de mantenimiento, y pasadas las primeras 24 horas se usan soluciones que contienen glucosa por el riesgo de hipoglucemia (sus reservas de glucógeno son limitadas). Además suele emplearse una constante menor que 4 mL/kg. Esta calculadora está pensada para adultos.
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