Psicología
Cuestionario SCOFF: cribado de trastornos de la conducta alimentaria
El SCOFF es el cuestionario de cribado de trastornos de la conducta alimentaria de Morgan, Reid y Lacey (BMJ 1999): cinco preguntas de respuesta «sí» o «no» sobre provocarse el vómito, la pérdida de control sobre la comida, la pérdida de peso reciente, sentirse gordo/a y la comida como centro de la vida (acrónimo en inglés de Sick, Control, One stone, Fat, Food). Cada «sí» vale un punto, el total va de 0 a 5 y dos o más puntos indican un caso probable de anorexia o bulimia nerviosa que hay que evaluar; no diagnostica. La versión española de García-Campayo y cols. (J Psychosom Res 2005), validada en atención primaria, mantiene el mismo corte con sensibilidad del 97,7 % y especificidad del 94,4 %. Esta calculadora la usa tal como la reproduce, con permiso de los autores, la Guía de Práctica Clínica sobre TCA del Sistema Nacional de Salud (2009), y es imprimible.
Cuestionario SCOFF: cribado de trastornos de la conducta alimentaria
Fecha: ________________ · Paciente: ______________________________
Calculadora
Responda «Sí» o «No» a cada una de las cinco preguntas.
SCOFF — Morgan JF, Reid F, Lacey JH (BMJ, 1999). Versión española: García-Campayo J, Sanz-Carrillo C, Ibáñez JA, Lou S, Solano V, Alda M (J Psychosom Res, 2005), reproducida con permiso de los autores en la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria del Sistema Nacional de Salud (2009).
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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.
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Cómo se interpreta
Se usa en atención primaria, pediatría y medicina del adolescente, ginecología, nutrición y psicología clínica como primer filtro ante la sospecha de un trastorno de la conducta alimentaria: pérdida de peso o IMC bajo sin causa, amenorrea o irregularidad menstrual, síntomas digestivos o vómitos repetidos, preocupación excesiva por el peso o la figura, o deportes y disciplinas de riesgo. La Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud lo sugiere como instrumento de cribado de TCA en general a partir de los 11 años. Se responde en muy poco tiempo, por escrito o en entrevista. Un resultado positivo es el primer paso de un cribado en dos etapas: la segunda es la evaluación clínica que confirma o descarta el diagnóstico.
| Resultado | Interpretación |
|---|---|
| 0–1 | Cribado negativoMenos de dos respuestas afirmativas: por debajo del corte del instrumento. No descarta un trastorno de la conducta alimentaria si hay sospecha clínica (pérdida de peso, amenorrea, conductas compensatorias, preocupación excesiva por la figura); conviene repetirlo o preguntar directamente. |
| 2–5 | Cribado positivoDos o más respuestas afirmativas: caso probable de anorexia o bulimia nerviosa según el corte original. Amerita una evaluación clínica que explore la conducta alimentaria, las conductas compensatorias, el peso y su evolución, y las complicaciones médicas; el diagnóstico lo establece la entrevista. |
Límites de esta herramienta
- Es un instrumento de cribado, no de diagnóstico ni de gravedad: sus autores lo diseñaron «para levantar la sospecha de un caso probable, no para diagnosticar». Un resultado positivo obliga a una evaluación clínica (entrevista, peso e IMC y su evolución, conductas compensatorias, complicaciones médicas), y su revisión sistemática de 2024 insiste en interpretar el resultado como «cribado positivo» y en no usarlo para medir la evolución ni la gravedad.
- La versión española se validó en 203 mujeres de 15 a 53 años con sospecha de trastorno alimentario atendidas en atención primaria de Zaragoza y Huesca (García-Campayo y cols., 2005), con la entrevista SCAN como referencia. En Colombia, las validaciones en adolescentes escolarizadas y en universitarias de Bucaramanga (Rueda y cols., 2005) hallaron sensibilidad y especificidad menores (alrededor del 78-82 % y del 76-79 %), y en universitarios mexicanos (Sánchez-Armass y cols., 2017) sensibilidad del 78 % y especificidad del 84 % con el mismo corte de 2. Los metaanálisis (Botella y cols., 2013; Kutz y cols., 2020) confirman que rinde mejor en mujeres jóvenes con anorexia o bulimia y peor en hombres, en muestras comunitarias y en el trastorno por atracón, para el que hay poca evidencia.
- El ítem 1 de la versión española («¿Tiene la sensación de estar enfermo/a porque siente el estómago tan lleno que le resulta incómodo?») traduce el original «Do you make yourself sick because you feel uncomfortably full?», que pregunta por provocarse el vómito. La Guía de Práctica Clínica del SNS señala limitaciones en la adaptación de este ítem y sugiere revisarlas antes de administrarlo; la calculadora conserva el texto validado y avisa al profesional para que pregunte directamente por el vómito autoinducido y otras conductas compensatorias.
- La pregunta 3 fija la pérdida de peso en más de 6 kg en tres meses (una stone del original británico); en adolescentes en crecimiento y en personas de talla baja ese umbral absoluto puede ser demasiado alto, y en pacientes con obesidad una pérdida así puede ser intencionada y no patológica. El juicio clínico manda.
- No explora la ideación suicida, la comorbilidad depresiva o ansiosa ni el estado médico (bradicardia, hipotensión, alteraciones hidroelectrolíticas), que hay que valorar aparte cuando se sospecha un trastorno alimentario; conviene aplicar además PHQ-9 o GAD-7 si procede.
- Las cinco preguntas se publicaron completas en el artículo original del BMJ y el instrumento se reproduce libremente en guías clínicas y estudios; la versión española se reproduce aquí tal como la publica la Guía de Práctica Clínica del SNS con permiso de los autores. Cambiar la redacción de las preguntas o el corte de 2 sin una validación propia invalida el instrumento (Coop y cols., 2024).
Fuentes. Morgan JF, Reid F, Lacey JH. The SCOFF questionnaire: assessment of a new screening tool for eating disorders. BMJ. 1999;319(7223):1467-1468. (doi:10.1136/bmj.319.7223.1467) · García-Campayo J, Sanz-Carrillo C, Ibáñez JA, Lou S, Solano V, Alda M. Validation of the Spanish version of the SCOFF questionnaire for the screening of eating disorders in primary care. J Psychosom Res. 2005;59(2):51-55. (doi:10.1016/j.jpsychores.2004.06.005) · Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria. Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria. Madrid: Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo; Agència d'Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques de Cataluña; 2009. AATRM Núm. 2006/05-01. Anexo 2.1, «Versión española de la encuesta SCOFF». (enlace) · Rueda Jaimes GE, Díaz Martínez LA, Ortiz Barajas DP, Pinzón Plata C, Rodríguez Martínez J, Cadena Afanador LP. Validación del cuestionario SCOFF para el cribado de los trastornos del comportamiento alimentario en adolescentes escolarizadas. Aten Primaria. 2005;35(2):89-94. (doi:10.1157/13071915) · Rueda GE, Díaz LA, Campo A, Barros JA, Ávila GC, Oróstegui LT, Osorio BC, Cadena LP. Validación de la encuesta SCOFF para tamizaje de trastornos de la conducta alimentaria en mujeres universitarias. Biomédica. 2005;25(2):196-202. (doi:10.7705/biomedica.v25i2.1342) · Sánchez-Armass O, Raffaelli M, Andrade FCD, Wiley AR, Morales Noyola AN, Cepeda Argüelles A, Aradillas-García C. Validation of the SCOFF questionnaire for screening of eating disorders among Mexican university students. Eat Weight Disord. 2017;22(1):153-160. (doi:10.1007/s40519-016-0259-7) · Botella J, Sepúlveda AR, Huang H, Gambara H. A meta-analysis of the diagnostic accuracy of the SCOFF. Span J Psychol. 2013;16:E92. (doi:10.1017/sjp.2013.92) · Kutz AM, Marsh AG, Gunderson CG, Maguen S, Masheb RM. Eating disorder screening: a systematic review and meta-analysis of diagnostic test characteristics of the SCOFF. J Gen Intern Med. 2020;35(3):885-893. (doi:10.1007/s11606-019-05478-6) · Coop A, Clark A, Morgan J, Reid F, Lacey JH. The use and misuse of the SCOFF screening measure over two decades: a systematic literature review. Eat Weight Disord. 2024;29(1):29. (doi:10.1007/s40519-024-01656-6) · Contenido revisado el 16 de agosto de 2026.
Preguntas frecuentes
Cada una de las cinco preguntas se responde «sí» o «no»; cada «sí» vale un punto y el total va de 0 a 5. Según los autores originales (Morgan, Reid y Lacey, 1999), dos o más respuestas afirmativas indican un caso probable de anorexia o bulimia nerviosa y justifican una evaluación clínica. En el estudio original ese corte tuvo una sensibilidad del 100 % y una especificidad del 87,5 %; en la validación española (García-Campayo y cols., 2005) el mejor corte fue también 2, con sensibilidad del 97,7 % y especificidad del 94,4 %.
No. Es un cuestionario de cribado pensado para «levantar la sospecha de un caso probable, no para diagnosticar». Un resultado positivo obliga a una evaluación clínica que explore la conducta alimentaria (restricción, atracones, vómitos, laxantes, ejercicio compensatorio), el peso y el IMC y su evolución, y las complicaciones médicas, y que aplique los criterios diagnósticos; un resultado negativo no descarta el trastorno si hay sospecha clínica. Tampoco gradúa la gravedad ni sirve para medir la evolución del tratamiento.
Es un acrónimo en inglés formado con una palabra clave de cada pregunta: Sick (provocarse el vómito por sentirse incómodamente lleno), Control (perder el control sobre cuánto se come), One stone (haber perdido más de una stone, unos 6 kg, en tres meses), Fat (creerse gordo/a aunque otros digan que está delgado/a) y Food (que la comida domine la vida). Sus autores lo diseñaron para que fuera memorable y aplicable en muy poco tiempo por cualquier profesional.
Con cautela. Se desarrolló y validó sobre todo en mujeres jóvenes con anorexia o bulimia; los metaanálisis (Botella y cols., 2013; Kutz y cols., 2020) encuentran menor sensibilidad en muestras con más hombres, en población comunitaria y en el trastorno por atracón, y no hay evidencia suficiente para el conjunto de los trastornos alimentarios del DSM-5. En adolescentes existen validaciones (por ejemplo, la colombiana de Rueda y cols., 2005, y la catalana SCOFF-c) con menor rendimiento que en adultas, y la Guía de Práctica Clínica del SNS lo sugiere como cribado general a partir de los 11 años. Un resultado negativo en estos grupos no debe tranquilizar si hay sospecha clínica.
Usa la versión española de García-Campayo, Sanz-Carrillo, Ibáñez, Lou, Solano y Alda (2005), tal como la reproduce con permiso de los autores el anexo 2.1 de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria del Sistema Nacional de Salud (2009). En esa versión el ítem 1 pregunta por «la sensación de estar enfermo/a» por el estómago lleno, mientras que el original inglés («make yourself sick») pregunta por provocarse el vómito; la propia guía señala limitaciones en la adaptación de ese ítem. La calculadora no cambia el texto validado y añade un aviso para que el profesional pregunte directamente por el vómito autoinducido.
No consta una licencia formal de los autores: las cinco preguntas se publicaron completas en el artículo original del BMJ, el instrumento se reproduce libremente en guías clínicas y estudios, y la Guía de Práctica Clínica del SNS publica la versión española con permiso de los autores. Esta calculadora reproduce esa versión con la misma atribución y ofrece una versión imprimible para aplicarlo en papel; la consigna («Responda «Sí» o «No»…») es de la calculadora, porque ni el BMJ ni la GPC traen una. Lo que no debe hacerse es modificar la redacción de las preguntas ni el corte de 2 puntos sin una validación propia: la revisión de sus autores (Coop y cols., 2024) documenta que en más de dos tercios de los estudios el SCOFF se usó de forma inapropiada.
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