Nefrología

Calculadora de osmolalidad sérica estimada y brecha osmolar

La osmolalidad sérica estimada se calcula con la ecuación de Smithline y Gardner (JAMA, 1976): 2 × sodio (mEq/L) + glucosa (mg/dL)/18 + BUN (mg/dL)/2,8, y la brecha osmolar es la diferencia entre la osmolalidad que mide el osmómetro y esa estimación. Una brecha ancha señala solutos osmóticamente activos que la ecuación no contempla —etanol antes que nada, y luego metanol, etilenglicol, isopropanol, manitol o glicina de irrigación—, así que la pregunta que responde es si hay algo en el plasma que el ionograma no está viendo. Esta calculadora acepta la glucosa en mg/dL o mmol/L y el nitrógeno ureico como BUN o como urea, que es la trampa de unidades que más veces borra una brecha real. Si ingresas el etanol sérico, descuenta su aporte con la fórmula derivada y validada por Purssell (Ann Emerg Med, 2001) y muestra la brecha residual. Entrega el resultado sin banda de riesgo, y más abajo se explica por qué el clásico «menos de 10 mOsm/kg» no aguanta el dato primario.

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

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Límites de esta herramienta

  • No sirve como prueba de descarte. En el estudio de Lynd et al. (BMC Emerg Med, 2008) el umbral de 10 mOsm/kg tuvo una sensibilidad de 0,85 a 0,90 para identificar a quienes necesitaron antídoto, pero una especificidad de apenas 0,22 a 0,50. Los propios autores concluyen que la brecha osmolar aporta información diagnóstica y no debe usarse de forma aislada.
  • Una brecha normal no excluye una intoxicación grave. El metanol y el etilenglicol se metabolizan a ácidos orgánicos que ya no aportan osmoles: en la presentación tardía la brecha se ha normalizado mientras el hiato aniónico está en ascenso. Hoffman et al. (J Toxicol Clin Toxicol, 1993) documentaron pacientes que requirieron hemodiálisis con brecha osmolar normal.
  • El «valor normal» de la brecha no es un número único. Hoffman et al. midieron en 305 pacientes una brecha media de −2 ± 6 mOsm/kg, de modo que el intervalo normal se extiende a valores negativos y llega a ensancharse en pacientes con acidosis de otras causas. Además, cada ecuación publicada produce una brecha distinta: en ese mismo estudio las variantes evaluadas dieron resultados que iban de −5 a +15 mOsm/kg sobre los mismos pacientes.
  • El resultado depende del método del osmómetro. Los equipos de presión de vapor subestiman las sustancias volátiles, entre ellas el etanol y los alcoholes tóxicos, y con ellos la brecha puede salir falsamente normal justo en el caso en que se solicitó. La medición debe hacerse por descenso crioscópico.
  • Se comparan dos magnitudes que no son la misma: el osmómetro entrega osmolalidad (mOsm/kg de agua) y la ecuación entrega osmolaridad (mOsm/L de plasma). En condiciones fisiológicas los valores son cercanos y la resta se usa igual, pero la diferencia se amplía en estados con desplazamiento de agua plasmática.
  • La ecuación pide BUN, no urea. Muchos laboratorios de Latinoamérica reportan «urea» en mg/dL, que es 2,14 veces el BUN; ingresarla sin convertir sobreestima la osmolalidad estimada y puede hacer desaparecer una brecha real. La calculadora ofrece la unidad de urea explícitamente para evitar ese error.
  • El etanol es la causa más frecuente de brecha elevada y hay que descontarlo antes de pensar en un alcohol tóxico. La corrección de Purssell et al. (etanol en mg/dL ÷ 3,7 − 0,35) fue derivada con 98 observaciones y validada de forma prospectiva en 128 pacientes, con una brecha residual media de 0,84 mOsm/L, pero una dispersión amplia (desviación estándar 5,65; rango de −18,4 a 17,9). El descuento estrecha la incertidumbre, no la elimina.
  • Las osmolalidades medida y estimada deben venir de la misma muestra y del mismo momento. Con extracciones separadas la resta mezcla dos estados clínicos y la brecha deja de significar algo.
  • La ecuación no incorpora otros osmoles terapéuticos frecuentes en el paciente crítico —manitol, glicerol, sorbitol, glicina de irrigación, contrastes—, que elevan la brecha sin que exista intoxicación alguna.
  • Una brecha ancha no significa intoxicación. En la serie de Krasowski et al. (BMC Clin Pathol, 2012), fuera de los alcoholes tóxicos las causas más frecuentes fueron la cetoacidosis alcohólica (27,2 %), la falla renal (16,3 %), la cetoacidosis diabética (12,5 %), el choque (12,1 %) y la administración de manitol (5,7 %). En esas situaciones la brecha solía quedar por debajo de 30, mientras que las intoxicaciones por alcoholes tóxicos producían brechas mayores.
  • Ninguna fuente publica mortalidad ni riesgo por valor de brecha osmolar, y las que existen discrepan en el umbral. Por eso esta herramienta entrega el número sin bandas de severidad.

Fuentes. Smithline N, Gardner KD Jr. Gaps—anionic and osmolal. JAMA. 1976;236(14):1594-1597. (doi:10.1001/jama.236.14.1594) · Hoffman RS, Smilkstein MJ, Howland MA, Goldfrank LR. Osmol gaps revisited: normal values and limitations. J Toxicol Clin Toxicol. 1993;31(1):81-93. (doi:10.3109/15563659309000375) · Purssell RA, Pudek M, Brubacher J, Abu-Laban RB. Derivation and validation of a formula to calculate the contribution of ethanol to the osmolal gap. Ann Emerg Med. 2001;38(6):653-659. (enlace) · Lynd LD, Richardson KJ, Purssell RA, Abu-Laban RB, Brubacher JR, Lepik KJ, Sivilotti MLA. An evaluation of the osmole gap as a screening test for toxic alcohol poisoning. BMC Emerg Med. 2008;8:5. (doi:10.1186/1471-227X-8-5) · Krasowski MD, Wilcoxon RM, Miron J. A retrospective analysis of glycol and toxic alcohol ingestion: utility of anion and osmolal gaps. BMC Clin Pathol. 2012;12:1. (doi:10.1186/1472-6890-12-1) · Najem O, Shah MM, De Jesus O. Serum Osmolality. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. NCBI Bookshelf, NBK567764. (enlace) · Estimador de osmolalidad (suero). MSD Manuals, calculadora clínica. Consultada como referencia de implementación; coincide con la ecuación de Smithline y Gardner. (enlace) · Contenido revisado el 18 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

Osmolalidad estimada (mOsm/kg) = 2 × sodio (mEq/L) + glucosa (mg/dL) / 18 + BUN (mg/dL) / 2,8. Es la ecuación que publicaron Smithline y Gardner en JAMA en 1976 y la que StatPearls señala como la más exacta entre las decenas de variantes descritas. El 2 del sodio cuenta los aniones que lo acompañan, sobre todo cloruro y bicarbonato; los divisores 18 y 2,8 convierten la glucosa y el nitrógeno ureico de mg/dL a mmol/L. Con un sodio de 140 mEq/L, una glucosa de 90 mg/dL y un BUN de 14 mg/dL el resultado es 280 + 5 + 5 = 290 mOsm/kg.

La brecha osmolar es la osmolalidad medida por el osmómetro menos la osmolalidad estimada con la ecuación. Si el resultado es ancho, en el plasma hay solutos osmóticamente activos que la ecuación no contempla. La causa más frecuente con diferencia es el etanol; le siguen el metanol, el etilenglicol, el isopropanol y el propilenglicol. Pero no todo lo que ensancha la brecha es un tóxico: en la serie de Krasowski et al. las causas más frecuentes fuera de los alcoholes fueron la cetoacidosis alcohólica, la falla renal, la cetoacidosis diabética, el choque y el manitol, y también la elevan la glicina o el sorbitol de irrigación y la hiperproteinemia o hiperlipidemia marcadas. Antes de atribuir una brecha ancha a un alcohol tóxico hay que medir el etanol y descontar su aporte.

Porque el corte de «menos de 10 mOsm/kg» que repiten los textos de referencia no coincide con el dato primario. Hoffman et al. midieron en 305 pacientes una brecha media de −2 ± 6 mOsm/kg, así que el intervalo normal incluye valores negativos y se ensancha en pacientes con acidosis de otras causas. En ese mismo trabajo, distintas ecuaciones publicadas dieron brechas de −5 a +15 mOsm/kg sobre los mismos pacientes. Poner una banda de severidad sobre un umbral que la fuente primaria contradice sería inventar una precisión que no existe: la herramienta entrega el número y deja la interpretación al contexto clínico y al laboratorio propio.

No. El metanol y el etilenglicol se metabolizan a ácidos orgánicos —ácido fórmico y ácido glicólico u oxálico— que ya no aportan osmoles pero sí acidez. En una presentación tardía la brecha osmolar puede haberse normalizado mientras el hiato aniónico está en ascenso, que es justo el momento de mayor gravedad. Hoffman et al. describieron pacientes que necesitaron hemodiálisis y tenían brecha osmolar normal. Por eso la brecha se lee siempre junto con el hiato aniónico y la gasometría, y nunca se usa sola para dar de alta a un paciente con sospecha de exposición.

Con la fórmula que derivaron y validaron Purssell et al. en Annals of Emergency Medicine en 2001: aporte esperado del etanol (mOsm/kg) = etanol (mg/dL) ÷ 3,7 − 0,35, equivalente en unidades SI a 1,25 × etanol (mmol/L) − 0,35. La brecha residual es la brecha total menos ese aporte, y es la que orienta hacia un alcohol tóxico. Con un etanol de 100 mg/dL el aporte esperado ronda 27 mOsm/kg, así que una brecha total de 30 deja una residual de apenas 3. La fórmula se derivó con 98 observaciones y se validó en 128 pacientes, con una brecha residual media de 0,84 mOsm/L y una desviación estándar de 5,65: reduce la incertidumbre, no la elimina.

Sí, pero convirtiéndola. La ecuación pide nitrógeno ureico (BUN) y la urea completa es 2,14 veces mayor, porque la molécula de urea pesa 60,06 g/mol frente a los 28,01 de sus dos nitrógenos. Muchos laboratorios de Latinoamérica reportan «urea» en mg/dL sin aclararlo, y meter ese número como si fuera BUN sobreestima la osmolalidad estimada y puede borrar una brecha real. Esta calculadora incluye la unidad «urea mg/dL» y «urea mmol/L» para que la conversión la haga la herramienta y no el cálculo mental.

Un intervalo de referencia frecuente es de 275 a 295 mOsm/kg, según StatPearls, aunque varía entre laboratorios y métodos. Conviene interpretar el valor con el rango que imprime tu propio reporte. La osmolalidad medida y la estimada no son intercambiables: el osmómetro entrega osmolalidad en mOsm por kilogramo de agua y la ecuación entrega osmolaridad en mOsm por litro de plasma. En condiciones fisiológicas ambas cifras quedan cerca, pero la diferencia se amplía cuando hay desplazamiento de agua plasmática.

Sirve para reconocer un sodio falsamente bajo. En la hiperlipidemia o la hiperproteinemia marcadas, la fase sólida del plasma desplaza agua y los métodos de electrodo indirecto reportan un sodio menor del real: es el efecto de exclusión electrolítica. En ese escenario la osmolalidad medida es normal mientras la estimada, que arranca del sodio bajo, sale baja, de modo que aparece una brecha ancha sin ningún tóxico de por medio. StatPearls describe explícitamente esta comparación como una forma de confirmar o descartar una pseudohiponatremia sospechada.

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