Psicología

Escala de ansiedad de Hamilton (HARS / HAM-A)

La Escala de ansiedad de Hamilton (Hamilton Anxiety Rating Scale, HARS o HAM-A) es la escala heteroaplicada de 14 ítems que el clínico puntúa tras una entrevista, cada uno de 0 («Ausente») a 4 («Muy grave/incapacitante»), para un total de 0 a 56 (Hamilton, Br J Med Psychol 1959). Gradúa la intensidad de la ansiedad y su cambio con el tratamiento; no diagnostica. Los ítems 1 a 6 y 14 forman el subpuntaje de ansiedad psíquica y los ítems 7 a 13 el de ansiedad somática. Esta calculadora usa la versión validada en español de Lobo y cols. (Med Clin 2002), reproducida tal cual e imprimible, e interpreta el total con los rangos de Matza y cols. (2010): 0 a 7 ansiedad ausente o mínima, 8 a 14 leve, 15 a 23 moderada y 24 o más grave.

Calculadora

Seleccione para cada ítem la puntuación que corresponda, según su experiencia. Las definiciones que siguen al enunciado del ítem son ejemplos que sirven de guía. Marque en el casillero situado a la derecha la cifra que defina mejor la intensidad de cada síntoma en el paciente. Todos los ítemes deben ser puntuados.

1. Estado de ánimo ansioso

Preocupaciones, anticipación de lo peor, aprensión (anticipación temerosa), irritabilidad

2. Tensión

Sensación de tensión, fatigabilidad, imposibilidad de relajarse, reacciones con sobresalto, llanto fácil, temblores, sensación de inquietud

3. Temores

A la oscuridad, a los desconocidos, a quedarse solo, a los animales grandes, al tráfico, a las multitudes

4. Insomnio

Dificultad para dormirse, sueño interrumpido, sueño insatisfactorio y cansancio al despertar

5. Intelectual (cognitivo)

Dificultad para concentrarse, mala memoria

6. Estado de ánimo deprimido

Pérdida de interés, insatisfacción en las diversiones, depresión, despertar prematuro, cambios de humor durante el día

7. Síntomas somáticos generales (musculares)

Dolores y molestias musculares, rigidez muscular, contracciones musculares, sacudidas clónicas, crujir de dientes, voz temblorosa

8. Síntomas somáticos generales (sensoriales)

Zumbidos de oídos, visión borrosa, sofocos y escalofríos, sensación de debilidad, sensación de hormigueo

9. Síntomas cardiovasculares

Taquicardia, palpitaciones, dolor en el pecho, latidos vasculares, sensación de desmayo, extrasístole

10. Síntomas respiratorios

Opresión o constricción en el pecho, sensación de ahogo, suspiros, disnea

11. Síntomas gastrointestinales

Dificultad para tragar, gases, dispepsia: dolor antes y después de comer, sensación de ardor, sensación de estómago lleno, vómitos acuosos, náuseas, vómitos, sensación de estómago vacío, digestión lenta, borborigmos (ruido intestinal), diarrea, pérdida de peso, estreñimiento

12. Síntomas genitourinarios

Micción frecuente, micción urgente, amenorrea, menorragia, aparición de la frigidez, eyaculación precoz, ausencia de erección, impotencia

13. Síntomas autónomos

Boca seca, rubor, palidez, tendencia a sudar, vértigos, cefalea de tensión, piloerección (pelos de punta)

14. Comportamiento en la entrevista (general)

Tenso/a, no relajado/a, agitación nerviosa: manos, dedos cogidos, apretados, tics, enrollar un pañuelo; inquietud: pasearse de un lado a otro, temblor de manos, ceño fruncido, cara tirante, aumento del tono muscular, suspiros, palidez facial. Comportamiento (fisiológico): Tragar saliva, eructar, taquicardia de reposo, frecuencia respiratoria por encima de 20 lat/min, sacudidas enérgicas de tendones, temblor, pupilas dilatadas, exoftalmos (proyección anormal del globo del ojo), sudor, tics en los párpados

Hamilton M (1959); dominio público. Versión en español: anexo validado de Lobo y cols. (2002), reproducido tal cual —incluida la errata «20 lat/min» del ítem 14 (frecuencia respiratoria: por encima de 20/min)—.

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

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Cómo se interpreta

Se usa en psiquiatría, psicología clínica y en ensayos clínicos para cuantificar la gravedad de la ansiedad al inicio del tratamiento y medir el cambio en las visitas de seguimiento; es la escala de referencia en los estudios de trastorno de ansiedad generalizada. La puntúa el profesional después de una entrevista, valorando cada ítem con la lista de síntomas que lo acompaña como guía; no es un cuestionario para que lo conteste el paciente. Como Hamilton no fijó el período evaluado, conviene acordar uno con el paciente antes de empezar (las guías de entrevista estructurada usan la última semana) y mantenerlo en cada aplicación. Los dos subpuntajes ayudan a describir el perfil: predominio de la ansiedad psíquica (preocupación, tensión, temores, insomnio) o de la somática (síntomas musculares, cardiovasculares, respiratorios, digestivos, autonómicos), útil para orientar la intervención y para vigilar los efectos secundarios de un fármaco, que también suman en la subescala somática.

ResultadoInterpretación
0–7Ansiedad ausente o mínimaPor debajo del rango de ansiedad leve de Matza y cols. (2010). No descarta un trastorno de ansiedad si el cuadro clínico lo sugiere; sirve de línea de base para comparar en el seguimiento.
8–14Ansiedad leveRango de ansiedad leve de Matza y cols. (2010). Síntomas presentes de intensidad baja; la entrevista clínica decide si hay que intervenir y conviene repetir la escala en el seguimiento.
15–23Ansiedad moderadaRango de ansiedad moderada de Matza y cols. (2010). Amerita una evaluación clínica que precise el diagnóstico, el deterioro funcional y los síntomas depresivos asociados, y un plan de tratamiento y seguimiento.
24–56Ansiedad graveRango de ansiedad grave de Matza y cols. (2010). Requiere valoración clínica formal y plan de tratamiento; conviene explorar de forma directa los síntomas depresivos y el riesgo suicida, que la escala no mide.

Límites de esta herramienta

  • Mide la intensidad de los síntomas de ansiedad; no diagnostica un trastorno de ansiedad ni indica cuál. Un total alto orienta a evaluar los criterios diagnósticos, la duración, el deterioro funcional y las causas médicas, farmacológicas o de consumo; el diagnóstico lo establece la entrevista clínica.
  • Discrimina mal entre ansiedad y depresión: comparte síntomas con las escalas de depresión (estado de ánimo deprimido, insomnio, síntomas somáticos) y, según Maier y cols. (1988), no permite distinguir con claridad los efectos ansiolíticos de los antidepresivos; su subescala somática se relaciona además con los efectos secundarios de los fármacos y con la enfermedad médica concomitante.
  • Hamilton no publicó puntos de corte y la versión validada en español tampoco. Los rangos de gravedad de esta calculadora son los de Matza y cols. (2010), obtenidos de un ensayo de cuatro semanas en 144 pacientes con trastorno de ansiedad generalizada y contrastados con la impresión clínica global; sus autores piden usarlos con cautela y validarlos en muestras mayores. Los cortes «menos de 17 leve, 18 a 24 leve a moderada, 25 a 30 moderada a grave» que circulan en internet no tienen una fuente primaria identificable y no se usan aquí.
  • Es una escala heteroaplicada: su fiabilidad depende del entrenamiento del evaluador. El original de 1959 no trae instrucciones de administración ni anclajes por ítem (Shear y cols., 2001), y ni él ni la versión en español fijan el período evaluado, así que dos evaluadores pueden puntuar períodos distintos si no lo acuerdan. Las guías de entrevista estructurada (SIGH-A) puntúan la última semana y producen totales algo más altos que la escala tradicional.
  • No mide el riesgo suicida: ningún ítem pregunta por ideación de muerte. El ítem 6 (estado de ánimo deprimido) solo indica que hay síntomas depresivos; la calculadora lo señala con una alerta cuando se puntúa como grave o muy grave, pero la exploración de la depresión y de la ideación suicida debe hacerse aparte y de forma directa.
  • La versión en español se validó en adultos de 18 a 65 años atendidos en servicios de psiquiatría de España (Lobo y cols., 2002). Las hojas que circulan en hospitales y webs presentan variantes menores de redacción respecto al anexo publicado (por ejemplo, omiten «fatigabilidad» en el ítem 2 o «náuseas» en el ítem 11); esta calculadora sigue el anexo de la publicación, errata «20 lat/min» del ítem 14 incluida.

Fuentes. Hamilton M. The assessment of anxiety states by rating. Br J Med Psychol. 1959;32(1):50-55. (doi:10.1111/j.2044-8341.1959.tb00467.x) · Lobo A, Chamorro L, Luque A, Dal-Ré R, Badia X, Baró E; Grupo de Validación en Español de Escalas Psicométricas (GVEEP). Validación de las versiones en español de la Montgomery-Asberg Depression Rating Scale y la Hamilton Anxiety Rating Scale para la evaluación de la depresión y de la ansiedad. Med Clin (Barc). 2002;118(13):493-499. Anexo 1: versión validada en español de la HARS. (doi:10.1016/S0025-7753(02)72429-9) · Matza LS, Morlock R, Sexton C, Malley K, Feltner D. Identifying HAM-A cutoffs for mild, moderate, and severe generalized anxiety disorder. Int J Methods Psychiatr Res. 2010;19(4):223-232. (doi:10.1002/mpr.323) · Maier W, Buller R, Philipp M, Heuser I. The Hamilton Anxiety Scale: reliability, validity and sensitivity to change in anxiety and depressive disorders. J Affect Disord. 1988;14(1):61-68. (doi:10.1016/0165-0327(88)90072-9) · Shear MK, Vander Bilt J, Rucci P, et al. Reliability and validity of a structured interview guide for the Hamilton Anxiety Rating Scale (SIGH-A). Depress Anxiety. 2001;13(4):166-178. (doi:10.1002/da.1033) · Hamilton M. Diagnosis and rating of anxiety. Br J Psychiatry. 1969;3(Spec Publ):76-79. · Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada). Escala de ansiedad de Hamilton: hoja de aplicación con la versión en español de Lobo y cols. (2002), subpuntajes psíquico y somático y nota de que no existen puntos de corte. (enlace) · Contenido revisado el 16 de agosto de 2026.

Preguntas frecuentes

El clínico puntúa cada uno de los 14 ítems de 0 a 4 después de una entrevista: 0 «Ausente», 1 «Leve», 2 «Moderado», 3 «Grave» y 4 «Muy grave/incapacitante», usando la lista de síntomas de cada ítem como guía y valorando la intensidad (las hojas de aplicación en español añaden que también la frecuencia). El total es la suma de los 14 ítems y va de 0 a 56. Además se calculan dos subpuntajes de 0 a 28: ansiedad psíquica (ítems 1 a 6 y 14) y ansiedad somática (ítems 7 a 13). Todos los ítems deben puntuarse; con uno sin responder la escala queda incompleta.

Hamilton no publicó puntos de corte: en el original una mayor puntuación indica mayor intensidad de la ansiedad, y la escala sirve sobre todo para medir el cambio. Los rangos más citados con fuente son los de Matza y cols. (2010): 0 a 7 ansiedad ausente o mínima, 8 a 14 leve, 15 a 23 moderada y 24 o más grave, derivados de un ensayo en trastorno de ansiedad generalizada y contrastados con la impresión clínica global; sus autores piden usarlos con cautela. Los cortes «menos de 17 leve, 18 a 24 y 25 a 30» que aparecen en muchas webs no tienen una fuente primaria identificable.

Son los dos factores que Hamilton describió en 1959. La ansiedad psíquica agrupa los ítems 1 a 6 y 14: estado de ánimo ansioso, tensión, temores, insomnio, dificultades intelectuales, estado de ánimo deprimido y comportamiento en la entrevista. La ansiedad somática agrupa los ítems 7 a 13: síntomas musculares, sensoriales, cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales, genitourinarios y autónomos. Cada subpuntaje va de 0 a 28 y la calculadora los muestra como filas secundarias, sin banda propia porque no hay cortes publicados por subescala en las fuentes usadas; sirven para describir el perfil de la ansiedad y para vigilar los síntomas somáticos, que también pueden deberse a un fármaco o a una enfermedad médica. Las dos subescalas vienen del trabajo original de Hamilton (1959); la validación española de Lobo y cols. (2002) encontró la versión en español unidimensional (un solo factor explicaba el 42 % de la varianza), así que conviene leerlas como descripción del perfil sintomático, no como medidas independientes.

Ni el original de 1959 ni la versión validada en español fijan un marco temporal: Hamilton no incluyó instrucciones detalladas de administración ni anclajes por ítem, como señalan Shear y cols. (2001) al proponer su guía de entrevista estructurada (SIGH-A), que puntúa la última semana. En la práctica conviene acordar con el paciente el período evaluado antes de empezar —por ejemplo, la última semana— y usar siempre el mismo, sobre todo si la escala se repite para medir el cambio con el tratamiento.

No. Mide la intensidad de los síntomas de ansiedad; no evalúa los criterios diagnósticos ni indica de qué trastorno se trata (generalizada, pánico, fobias, ansiedad secundaria a una enfermedad médica o a sustancias). Tampoco separa bien la ansiedad de la depresión: incluye ítems de estado de ánimo deprimido e insomnio, y Maier y cols. (1988) mostraron que no permite distinguir con claridad los efectos ansiolíticos de los antidepresivos. No debe confundirse con la escala de Hamilton para la depresión (HDRS o HAM-D), un instrumento distinto del mismo autor.

Sí. La escala de Hamilton (1959) es de dominio público. Esta calculadora reproduce tal cual la versión validada en español publicada como anexo por Lobo, Chamorro, Luque y cols. en Medicina Clínica (2002), con el nombre de cada ítem y sus descriptores, la consigna original y las cinco opciones de respuesta, y ofrece una versión imprimible para aplicarla en la consulta. Las hojas que circulan en hospitales presentan pequeñas variantes de redacción; aquí manda el anexo publicado.

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